El despliegue militar de Estados Unidos frente a las costas de Venezuela ha reavivado el debate sobre el llamado Cártel de los Soles, un grupo vinculado por Washington con narcotráfico y corrupción de alto nivel. Sin embargo, expertos señalan que podría tratarse más de una red de corrupción estatal que de una verdadera organización criminal dirigida por el presidente Nicolás Maduro.
La Administración Trump acusa a Maduro de liderar esta estructura y de brindar apoyo a bandas extranjeras como el Tren de Aragua de Venezuela y el Cártel de Sinaloa de México. Según el Departamento del Tesoro, el Cártel de los Soles habría utilizado el narcotráfico como “arma” contra Estados Unidos, corrompiendo instituciones gubernamentales, incluidas partes del ejército, la inteligencia y el poder judicial.
No obstante, el think tank especializado InSight Crime advierte que, más que un cártel jerárquico, la organización funciona como una red de corrupción: los funcionarios no necesariamente participan directamente en el tráfico de drogas, pero facilitan operaciones a cambio de beneficios económicos y protección a los narcotraficantes.
El origen del nombre se remonta a 1993, cuando se denunciaron casos de militares venezolanos involucrados en narcotráfico. Los generales de la Guardia Nacional que participan en estas redes eran identificables por el número de soles dorados en sus uniformes.
Mientras tanto, la Casa Blanca ha incrementado la recompensa por información que conduzca a la captura de Maduro a 50 millones de dólares, y de 25 millones por el ministro de Interior Diosdado Cabello. Sin embargo, el más reciente informe del Departamento de Estado sobre operaciones antidrogas no menciona al cártel ni vincula a Maduro directamente con el narcotráfico, generando escepticismo internacional. El presidente colombiano, Gustavo Petro, llegó a afirmar que el Cártel de los Soles “no existe” y que sería una “excusa ficticia de la extrema derecha”.
El aumento de la presión estadounidense se refleja en el envío de seis buques de guerra, un submarino nuclear y 4.000 militares al Caribe, sumados a aviones de combate. Ante esto, el régimen chavista movilizó 4,5 millones de reservistas civiles y 15.000 militares en la frontera con Colombia.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, subrayó que Estados Unidos está dispuesto a utilizar todos los elementos de su poder para evitar que las drogas lleguen a su país y llevar a los responsables ante la justicia. Por su parte, el régimen venezolano mantiene que el despliegue es una “vendedera de humo”, aunque prepara a sus milicias para cualquier eventualidad.
Colombia, en tanto, ha buscado calmar tensiones: su canciller Rosa Villavicencio aseguró que en conversaciones con representantes estadounidenses se confirmó que no existe intención de intervención militar en Venezuela.