El Congreso de Estados Unidos está considerando incluir al Frente Polisario en la lista de organizaciones terroristas, una medida que buscaría sancionar a este movimiento separatista y a sus aliados. Esta iniciativa es impulsada por el senador Joe Wilson, uno de los autores de una reciente resolución en el Congreso en homenaje a la amistad histórica y la asociación estratégica entre Estados Unidos y Marruecos.
Durante una sesión pública del Congreso, el senador Wilson calificó al Polisario como una organización terrorista que desestabiliza África Occidental. Además, acusó a Irán y Cuba de respaldar activamente al grupo, señalando que el Polisario representa una amenaza para Marruecos, aliado estratégico de Estados Unidos durante más de 250 años. Wilson expresó su apoyo a la decisión del expresidente Donald Trump de reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
La resolución presentada por Wilson y el congresista demócrata Bradley Schneider subraya el compromiso bipartidista de fortalecer la alianza entre Estados Unidos y Marruecos. Con motivo del 250 aniversario del Tratado de Paz y Amistad firmado el 1 de diciembre de 2027, la propuesta destaca el papel de Marruecos en la promoción de la paz y estabilidad regionales bajo el liderazgo del Rey Mohammed VI.
El tratado de 1787 entre Estados Unidos y Marruecos, considerado la relación diplomática más antigua e ininterrumpida de Estados Unidos, estableció vínculos comerciales y diplomáticos que perduran hasta hoy. La resolución resalta el compromiso histórico de Marruecos con la coexistencia religiosa y su papel en el diálogo interreligioso, así como la contribución de la comunidad marroquí-estadounidense a la diversidad cultural estadounidense.

Asimismo, el texto recuerda que Marruecos es el único país africano con un tratado de libre comercio con Estados Unidos, acuerdo que desde su promulgación en 2006 ha impulsado el comercio agrícola bilateral.
El Congreso debatirá próximamente la inclusión del Polisario en la lista de organizaciones terroristas, una decisión que podría marcar un cambio significativo en la política exterior de Washington hacia el conflicto del Sáhara Occidental y reforzar la alianza con Marruecos en un momento clave para la estabilidad regional.