Una investigación interna se convierte en escándalo
La Fiscalía ha solicitado una condena de seis años y medio de prisión para David Oliva, el exjefe de Antidroga para el Estrecho de Gibraltar, por presuntos delitos de revelación de secretos y cohecho. La acusación se centra en que Oliva habría intentado obtener información de una investigación interna de la Guardia Civil, denominada “Operación Varea”, en la que se le investigaba por favorecer el narcotráfico a cambio de dinero.
Los hechos y las acusaciones
Según el escrito de conclusiones provisionales recogido por Europa Press, el Ministerio Público sostiene que desde el año 2011 el Servicio de Asuntos Internos de la Guardia Civil comenzó a recibir informaciones sobre posibles irregularidades en el desempeño de funciones de Oliva y otros agentes. La investigación se formalizó el 15 de noviembre de 2019 bajo el nombre “Operación Varea”, con el objetivo de esclarecer si los acusados habrían facilitado, de forma ilícita, información sensible a cambio de beneficios personales.
Para conocer el contenido de dicha investigación y así poder preparar su defensa, Oliva habría contactado con un teniente adscrito a la Unidad de Asuntos Internos de la Guardia Civil. En este supuesto acuerdo, a cambio de facilitarle la información reservada sobre su investigación, se prometió al teniente un traslado a un destino profesional en el Órgano de Coordinación contra el Narcotráfico (OCON Sur) en la provincia de Cádiz, lo que supondría una mejora en sus condiciones económicas.
La participación de otros implicados
La Fiscalía no solo ha señalado a Oliva como responsable. En su escrito se pide también la condena de un teniente y de un subordinado del Instituto Armado:
• Al teniente se le atribuyen cinco años de cárcel por cohecho y revelación de secretos.
• Al subordinado se le solicita una pena de tres años y seis meses, únicamente por el delito de revelación de secretos.
Se alega que ambos actuaron con plena consciencia de la ilegalidad de sus actos, descargando información de ordenadores y bases de datos del Servicio de Asuntos Internos, para luego transmitirla a Oliva en un soporte digital. Esta entrega de información, según la acusación, provocó la paralización total de la “Operación Varea” en enero de 2022, lo que supuso un grave perjuicio para el funcionamiento de la Guardia Civil.

Consecuencias para la institución
La filtración y posterior transmisión de datos sensibles no solo afecta a los implicados directamente, sino que ha tenido consecuencias negativas para la investigación interna destinada a combatir el narcotráfico en la región del Estrecho de Gibraltar. El cierre de la “Operación Varea” ha obstaculizado la detección y actuación ante posibles actividades delictivas, dañando la imagen y eficacia de la institución.
La Fiscalía enfatiza que los acusados eran plenamente conscientes de la ilegalidad de sus acciones, habiendo operado intencionadamente para eludir la investigación y asegurar su propia impunidad mediante la obtención de información reservada.
Reacciones y próximos pasos
El caso, que involucra a altos mandos de la Guardia Civil en una región especialmente sensible por su actividad ilícita, ha generado un gran revuelo mediático y social. Las autoridades han subrayado la necesidad de garantizar la integridad de las investigaciones internas y la transparencia en el accionar de los agentes de seguridad, elementos esenciales para combatir el narcotráfico de manera efectiva.
La sentencia, de ser aprobada, enviaría un fuerte mensaje sobre la intolerancia del sistema judicial ante actos que vulneren la legalidad y pongan en riesgo el correcto funcionamiento de las instituciones de seguridad. El proceso judicial continuará, y se espera que en los próximos meses se lleven a cabo las diligencias correspondientes para dilucidar completamente la responsabilidad de cada uno de los implicados.
Esta noticia se desarrolló a partir de los datos aportados por el Ministerio Público y recogidos por Europa Press.
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