La escalada en la guerra comercial entre Estados Unidos y China ha dado un nuevo giro este viernes. El Ministerio de Finanzas chino ha anunciado la imposición de aranceles adicionales del 34% a todos los productos procedentes de Estados Unidos, a partir del próximo 10 de abril. Esta medida llega como respuesta directa a la ofensiva arancelaria lanzada por el expresidente Donald Trump, que anunció recientemente un aumento generalizado de los aranceles, afectando especialmente a productos chinos.
El gigante asiático ya sufría un gravamen del 20% sobre sus exportaciones a EE.UU., que ahora se verá incrementado hasta alcanzar un total del 54%. Desde Pekín aseguran que la medida busca proteger sus intereses económicos frente a lo que califican como una «agresión comercial injustificada».
Por su parte, Trump, en declaraciones a los reporteros a bordo del Air Force One durante su llegada a Palm Beach esta madrugada, afirmó estar dispuesto a revisar los aranceles con aquellos países que «tengan algo fenomenal que ofrecer». A pesar del caos desatado en los mercados financieros internacionales, el expresidente restó importancia a la reacción bursátil. “Creo que va muy bien. Es como cuando un paciente necesita operarse. Dije que esto sería exactamente así”, declaró con su habitual estilo desafiante.
Terremoto financiero mundial
Los mercados han reaccionado con fuertes caídas ante el recrudecimiento del conflicto. En Asia, el Nikkei japonés se desplomó un 2,75%, tras haber llegado a perder más del 4% durante la jornada. En Europa, el Ibex35 registró un descenso del 4%, con el sector bancario como principal damnificado: todos los grandes bancos cayeron más de un 5%, y el Banco Sabadell se dejó cerca de un 10%.
En paralelo, el dólar y el precio del petróleo también se han visto afectados por la creciente incertidumbre económica.
Llamamiento del FMI
Desde el Fondo Monetario Internacional, su directora gerente, Kristalina Georgieva, ha lanzado un mensaje de preocupación, advirtiendo que los aranceles representan un «riesgo significativo» para el crecimiento global. Georgieva instó a Washington y sus socios a «trabajar de forma constructiva» para rebajar las tensiones comerciales y devolver estabilidad a los mercados.
Mientras tanto, la Unión Europea comienza a mover ficha y busca alternativas en medio de esta guerra comercial. “Nos gustan las Harley, pero también nos gusta Moto Guzzi o podemos comprar Yamaha”, declaró un portavoz comunitario, dejando claro que Bruselas está abierta a reforzar lazos con socios más previsibles.
