La declaración de Jéssica R., ex pareja del exministro de Transportes José Luis Ábalos, ha supuesto un giro importante en la investigación que se sigue en el Tribunal Supremo. La comparecencia de la testigo ha vinculado directamente a Ábalos con la obtención de un lujoso piso pagado por un empresario, lo que podría tener serias consecuencias legales para el exministro.
Durante su testimonio ante el Alto Tribunal, Jéssica R. reveló que fue el propio Ábalos quien le ofreció elegir una vivienda y que ella optó por un piso cercano a la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid. La ex pareja del político aseguró que el inmueble fue financiado por un empresario, lo que podría apuntar a un presunto caso de corrupción y tráfico de influencias.
Además, Jéssica R. afirmó que el exministro le facilitó la entrada en dos empresas públicas, aunque confesó que nunca llegó a desempeñar labores en ellas. Esta declaración pone en el punto de mira la posible existencia de un entramado de favores y contratación irregular bajo la gestión de Ábalos.
Las palabras de la testigo han provocado un terremoto político y judicial. La oposición ha exigido explicaciones inmediatas y no descarta solicitar una investigación parlamentaria para esclarecer los hechos. Mientras tanto, el Tribunal Supremo analiza si existen indicios suficientes para imputar formalmente al exministro.
José Luis Ábalos, por su parte, ha negado rotundamente las acusaciones y ha defendido su inocencia. Sin embargo, la contundencia de la declaración de Jéssica R. podría acercarlo peligrosamente a una imputación e incluso a una posible condena.
La evolución de la causa determinará el futuro judicial de Ábalos, quien se enfrenta a una de las situaciones más delicadas de su carrera política. En los próximos días, se espera que el Tribunal Supremo tome nuevas declaraciones y analice pruebas adicionales que podrían reforzar las acusaciones contra el exministro.
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