La normativa interna de Podemos sobre la limitación de mandatos se ha convertido en un obstáculo para dos de sus principales líderes: Irene Montero e Ione Belarra. La exministra de Igualdad, Montero, se verá obligada a solicitar una prórroga a las bases del partido para continuar en su cargo, mientras que Belarra, actual secretaria general, también excederá el tiempo máximo permitido para ocupar su escaño en el Congreso.
Desde su fundación, Podemos estableció una norma que limita el tiempo que sus dirigentes pueden permanecer en los cargos institucionales y orgánicos, con el objetivo de evitar la perpetuación en el poder. Sin embargo, la aplicación de esta regla ahora supone un desafío para su actual cúpula.
Irene Montero, que ha sido una figura clave en la dirección del partido y en la implementación de políticas feministas desde el Ministerio de Igualdad, alcanzará el plazo máximo para ser dirigente de Podemos. Para seguir en su puesto, deberá solicitar una excepción a la militancia, un proceso que pondrá a prueba su liderazgo y la cohesión interna del partido.
Por su parte, Ione Belarra, que tomó las riendas de Podemos tras la salida de Pablo Iglesias, pronto superará el límite de tiempo permitido para ejercer como diputada. Esto plantea una disyuntiva dentro de la formación morada: mantenerse fiel a su principio de renovación constante o permitir excepciones para garantizar la continuidad de su actual dirección.
Esta situación se produce en un contexto de incertidumbre para Podemos, que atraviesa dificultades electorales y una pérdida de peso en la coalición de Sumar. La decisión que tomen las bases sobre Montero y Belarra no solo definirá el futuro de ambas dirigentes, sino que también servirá como un termómetro del estado interno del partido y de su capacidad para adaptarse a sus propias normas sin comprometer su estabilidad política.
