El ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha expresado su respaldo al Movimiento Saharaui por la Paz (MSP), una organización que, según el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), actúa como una «pantalla» para los intereses de Marruecos en la región del Sáhara Occidental. Zapatero, en un mensaje enviado a la III Conferencia Internacional para el Diálogo y la Paz en el Sáhara Occidental, celebrada en Las Palmas el 27 de febrero, defendió la legitimidad del MSP como interlocutor político, pidiendo que se «escuche, respete y comprenda» su propuesta.
El MSP, que se presenta como una alternativa política al Frente Polisario, aboga por una solución pragmática y pacífica basada en el plan de autonomía propuesto por Marruecos, rechazando la autodeterminación saharaui y deslegitimando al Polisario, al que acusa de perpetuar el sufrimiento de la población. La organización considera que el Frente Polisario mantiene a los saharauis en un «ciclo de sufrimiento, exilio y violaciones de derechos humanos» con un proyecto «obsoleto y dogmático».
Zapatero, quien ya había mostrado su apoyo al MSP en 2022, elogió en su intervención la «moderación» y «intensidad» del movimiento, que busca la reconciliación y el diálogo como base para superar el conflicto del Sáhara Occidental. En su mensaje, insistió en que «es más importante un futuro compartido que una exclusión» y subrayó la importancia de «ceder» para construir una paz duradera y un bienestar común.
La intervención de Zapatero ha provocado reacciones encontradas. Mientras algunos valoran su llamado al diálogo, otros cuestionan la cercanía de esta organización con los intereses de Marruecos, señalando su conexión con el régimen alauí, lo que refuerza la postura del Gobierno marroquí de considerar el Sáhara como parte integral de su territorio.
El apoyo de Zapatero al MSP llega en un momento de creciente división dentro del Gobierno de coalición. Mientras que el PSOE se ha alineado con la posición marroquí, Sumar sigue defendiendo una solución que garantice el derecho de autodeterminación de los saharauis, como refleja su reciente propuesta de ley para la nacionalización de los saharauis, que fue rechazada por el PSOE en el Congreso.
Este nuevo episodio refleja la creciente polarización sobre el futuro del Sáhara Occidental, un conflicto que sigue siendo un punto álgido de la política exterior española.
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